Connect with us

Opinión

Chapultepec

Publicado

el

Prensa: hablemos no solo de sus derechos sino también de sus deberes.



El presidente Pedro Pablo Kuczynski suscribió en Palacio de Gobierno la Declaración de Chapultepec, documento que emanó de la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión patrocinada por las Naciones Unidas, cuando está organización estuvo bajo el mando de nuestro compatriota Javier Pérez de Cuellar.

Fue en 1993 y a ella concurrieron académicos, escritores, líderes políticos, constitucionalistas, periodistas y dueños de medios de toda América. La Declaración vio la luz el 11 de marzo del 1994 en el Castillo de Chapultepec, México D.F. Fue divulgada profusamente en todo la región convocándose tanto a jefes de Estado como a ciudadanos a suscribirla. El presidente de entonces en el Perú, Alberto Fujimori, la ignoró por completo.

Con el restablecimiento de la democracia el 2001, Valentín Paniagua procedió a firmarla y sucesivamente lo hicieron Alejandro Toledo y Alan García. Con su rúbrica, el gobierno de Kuczynski adopta el compromiso de seguir respetando sus términos.

A diferencia de los Principios Internacionales de Ética Profesional del Periodismo promovidos por la Unesco el 21 de noviembre de 1983, los de Chapultepec apuntan más a los derechos de los medios y de los periodistas, su coraza frente a los actos criminales, de intimidación o censura de cualquier índole, y hasta señalan que “ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público” (principio número 10).

El cuerpo declarativo parece inobjetable si se mira el contexto en que fue emitido hace 23 años. La libertad de expresión y el derecho a la información requerían enunciados expresos que las protegieran. Sin embargo, el tema hoy no es solo la defensa de esa sacrosanta libertad y nunca bien ponderado derecho. También es necesario evaluar la conducta de los medios y hasta dónde se ha llegado en algunos casos a un abuso arbitrario de aquellos.

La prensa no anda bien en el ojo de la mayoría de los ciudadanos del mundo que (como también pasa en el Perú) considera que ella no cumple con los rigores de la objetividad o que está entregada a intereses de toda índole. Una reciente encuesta de Datum lo confirma.

Los ejercicios de autorregulación o corregulación (como impera en Gran Bretaña, luego de las porquerías descubiertas a los medios de Rupert Murdoch, quien todavía conserva el control de importantes medios en el mundo como The Wall Street Journal o la cadena Fox en los Estados Unidos) casi brillan por su ausencia gracias a esa vanidosa complacencia de muchos periodistas quienes a sí mismos se proclaman “líderes de opinión” intachables e inimputables.

La Declaración de Chapultepec tiene un lunar interesante en su principio número 9: “La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales”. Sí, hoy hablemos más de los deberes que de los derechos de la prensa.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

“Ha muerto un inocente”

Seguir leyendo

Opinión

¡Psicosociales los de hoy!

Seguir leyendo

Opinión

Solo falta la infiltración cubana

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo