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Cabezas calientes: ¡otra megacomisión!

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Lo propuesto por Becerril les daría a Humala y a Heredia el pretexto para atacar las investigaciones fiscales y los dictámenes judiciales, y pedir asilo político en un país amigo.



Sería un grave error de Fuerza Popular ponerse a armar megacomisiones contra el gobierno de Ollanta Humala y Nadine Heredia, tal como lo ha declarado el congresista electo Héctor Becerril. Con sus 73 votos de mayoría absoluta, a una comisión de esa naturaleza nadie la vería como imparcial y en búsqueda de la verdad y la justicia, sino, por el contrario, como un pelotón de fusilamiento de la desgraciada “pareja presidencial”. 

Lo primero que pasaría en la situación anunciada por Becerril es que a quienes el fiscal ha acusado como cabecillas de una organización criminal de lavado de activos, o sea Humala y Heredia, dirían, y no sin razón, que están siendo víctimas de una persecución política de sus enemigos (junto con toda su familia). 

Así, tendrían todo el pretexto del mundo para empezar a cuestionar ante la opinión pública no ya a la eventual megacomisión que los investigue (es lo de menos), sino a la Fiscalía y al Poder Judicial, metiendo a todos en un mismo saco. Es, dicho sea de paso, la estrategia de la pareja en cuestión, pues el hasta hoy presidente no se cansa en repetir en sus inauguraciones de la hora nona que “ya vienen por él”. 

Entonces, de hacerse realidad lo propuesto por Becerril les daría a esos dos la oportunidad de reivindicarse ante la opinión pública, pues esta es muy sensible al hecho de los cargamontones e, instintivamente, se solidariza en el tiempo con los que percibe más débiles. Además, también les daría pretexto para atacar las investigaciones fiscales y los dictámenes judiciales eventualmente desfavorables y, llegado el caso, fugar y pedir asilo político en una país amigo.

Lo que corresponde, si realmente se quiere hacer justicia ¡y vaya que hay enormes elementos para ello!, es que se deje a la Fiscalía y a la judicatura que hagan su trabajo sin intervención del Congreso y ni siquiera de la Comisión de Fiscalización, que estará sin duda presidida por Fuerza Popular. 

Políticamente, la reciente historia de las megacomisiones enseña cómo termina electoralmente el enfrentamiento entre los investigados y los persecutores. Tejada, el inquisidor, en medio de la nada. Nadine y Ollanta sin un solo congresista que vele por sus intereses en el nuevo Congreso, ni aliados ni amigos; cero. Y García con una derrota en las urnas que apenas dio para que el Apra pasara la valla electoral. Esos son los hechos.

Todos queremos que se haga justicia con Ollanta Humala y Nadine Heredia. Dejemos que esta sea servida sin intervención de la política. Así lo manda el sentido común aunque, por desdicha sea, el menos común de los sentidos.

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