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Todo lo que dijeron los caviares peones del IDL en la fiscalía, el PJ y el gobierno de Vizcarra sobre el fiscal de la Nación, el Congreso y los líderes de la oposición será usado en su contra ante la comunidad internacional y el gobierno de la República Oriental del Uruguay. ¡Nadie sabe para quién trabaja!



Cómo es la vida, no. Ahora toda la campaña sistemática, prepotente, autoritaria, abusiva y totalitaria que el IDL, la argolla caviar, el cartel mediático y el presidente Vizcarra lanzaron contra el fiscal de la Nación (exigiendo su renuncia) y el Congreso de la República (amenazando con su cierre si no se aprobaba en plazo perentorio su reforma constitucional para ir a referéndum), así como condicionar diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo al futuro judicial de la líder de la oposición –hoy con 36 meses de prisión sin acusación fiscal junto a todo su equipo de asesores políticos– va a abonar en probar ante el Uruguay (y por tanto ante el mundo) la legitimidad de la solicitud de asilo político de Alan García.

Ayer, viendo las reacciones de los caviares en diferentes medios, y cuyo epítome fue la pateadura que una turba fascista le propinó a un expresidente del Consejo de Ministros y expresidente del Congreso en la puerta de la residencia del embajador del Uruguay cuando iba a visitar al asilado exmandatario Alan García (con un parlamentario avalando con su presencia esta salvajada y un “reconocido novelista” representante de la nueva generación de “intelectuales” aplaudiendo en su cuenta de Twitter e invocando a repetir los golpes con otros), reconfirmo la entraña totalitaria que los caviares esconden tras sus discursos de “virtud”, “progreso” y “vanguardia intelectual” y “moral”.

Cateriano, por ejemplo. A este papiso caviar no se le ocurrió mejor idea que amenazar a Vizcarra y al presidente del Uruguay Tabaré Vasquez con el manido cuento de que si no quieren pasar por “cómplices” de la corrupción, Vásquez tiene que denegar el asilo y Vizcarra el salvoconducto. ¡Como si el presidente del Uruguay tuviera que hacerle caso a un perencejo que chilla en el Perú! Y vaya qué tal “consejo” le propina Cateriano al accesitario Vizcarra: negarle el salvoconducto a un asilado político porque Vizcarra “tiene” que acatar el mandato de impedimento de salida del país por 18 meses dictado contra Alan García o “responder” ante el pueblo peruano, ¿no es acaso ponerse al mismo nivel que cualquier dictadura de medio pelo, justo el argumento de golpe que enunciara hace poco el expresidente?

¿Las neuronas de Cateriano no alcanzan para captar la terrible escena que para un gobierno “democrático” significa retener a un expresidente asilado en una embajada? ¿La hipotética foto de Alan García mirando por la ventana de la residencia del embajador uruguayo durante el resto del mandato de Vizcarra no lo obligaría a este a estar justificándose ante el mundo a cuanto evento internacional asista? ¿Eso aconseja Cateriano?

¡Y qué decir de los caviares de las redes sociales pontificando sobre cómo no procede el asilo político por los tratados internacionales firmados entre el Uruguay y el Perú! O sea, esta gente es tan solipsista (en tanto se creen el centro del universo y, por tanto, “dioses”) que piensa que su opinión estúpida pero apabullante en el Perú, ¡también lo va a ser para el Uruguay y sus autoridades! Llama a risa escuchar a Vargas Valdivia dando una plétora de “razones jurídicas” contra el asilo de Alan García y hablando de “lucha contra la corrupción”, ¡cuando él es abogado de la CONFIEP en el caso Lava Jato y aportes de campaña, por los que está presa Keiko Fujimori! ¿Por qué razón creen que la CONFIEP lo designó su abogado? ¿Será porque el IDL y la argolla caviar de la fiscalía y el PJ nunca van a fallar contra uno de los “suyos”?

¿Hablamos de Mávila Huertas, Sol Carreño, Josefina Townsend botando espuma por la boca contra el asilo y de prensa “independiente”? ¿O de Chichi Valenzuela pidiendo igualdad ante la ley para García pero “exigiendo” pasarse por el poto la Constitución que determina el fin del mandato de seis miembros del Tribunal Constitucional en junio de este año, para que un nuevo Congreso a “su” gusto elija a sus sucesores a partir del 2021? ¿Esa es la prensa en una democracia? ¿Cómo tomarán esto en el Uruguay? ¿Cómo en las democracias civilizadas del planeta?

Así las cosas, los caviares tendrán la cosecha que sembraron; y todo lo que dijeron los peones del IDL en la fiscalía, el PJ y el gobierno de Vizcarra sobre el fiscal de la Nación, el Congreso y los líderes de la oposición será usado en su contra ante la comunidad internacional y el gobierno de la República Oriental del Uruguay. ¡Nadie sabe para quién trabaja!

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