Connect with us

Opinión

Bitácora de septiembre: la caballería

Publicado

el

Lo que más impresiona de toda esta situación es que no se ha escuchado hasta ahora una sola reflexión autocrítica por parte de los protagonistas: ni de un lado ni de otro. Solo mutuas acusaciones.



De pronto habló el presidente y todo se paralizó. Todos escuchaban atentamente.  Y estando reunidos los congresistas vieron por televisión cómo eran disueltos. Muchos no lo terminaban de creer.

El Perú entero seguía los hechos. Hubo momentos de confusión y una tardía reacción: vacaron al Vizcarra. Pero ya era tarde, ya habían sido disueltos.

Y un Congreso disuelto no puede decidir nada. Quedó cerrado. Y con ello se cerró también el telón de uno de los capítulos más decepcionantes de la democracia peruana, una etapa de enfrentamientos interminables, de tonteo al Ejecutivo, de imposición del presidente en su parte final, de mutuo pecheo mediático; todo ello bastante penoso para una ciudadanía que esperaba otra cosa cuando acudió a votar en las últimas elecciones generales.

Pero no solo eso termina: acaba también una época signada por una gran inmadurez política y en la que muchos congresistas jugaron a ser políticos sin serlo, en la que fueron congresistas sin saber serlo, una época en la que gobernantes y parlamentarios no supieron ponerse de acuerdo. Fue así como se suicidaron como clase política. Se autoexterminaron, porque la historia para ellos terminó, y terminó con enfrentamiento político, golpes mediáticos y manotazos.

Hay mucho fastidio y rabia en la población, también confusión y desconfianza. Queda además la incertidumbre de lo que pueda pasar, y la pregunta de si estamos ante el inicio de una dictadura. Las dos partes tuvieron excesos, quizás unos más que otros, pero excesos al fin.

Lo que más impresiona de toda esta situación es que no se ha escuchado hasta ahora una sola reflexión autocrítica por parte de los protagonistas. Ni de un lado ni de otro. Solo mutuas acusaciones. No se está dando una elaboración que indique un mínimo sentido de responsabilidad.  Incluso ya hay dos ex ongresistas que alegremente anuncian su candidatura a la presidencia. ¿Tuvieron ellos algo que ver con todo esto? Nadie, ningún político, le ha pedido disculpas al país por lo que se ha ocasionado.

Para Vizcarra se trata de una victoria pírrica. Más que una victoria, es una imposición. Y ahora resulta que algunos congresistas afirman que no previeron esto. ¿No calcularon un cierre ese día? ¿Todo el país estaba atento a eso y ellos no?

El Tribunal Constitucional tendrá que dirimir sobre lo ocurrido. Muchas personas con familia han perdido el trabajo. Un congresista ha intentado irse del país, y hay otro que sigue escondido. ¿Tendrán responsabilidad los partidos políticos en todo esto? Hay, además, gente que cuenta los días para que acabe la inmunidad de los excongresistas; y aproximadamente diez de ellos tienen problemas con la justicia. Mientras tanto, funciona una Comisión Permanente que no se asume como tal pero que goza de los beneficios correspondientes.

Pedro Olaechea, entre otros, como presidente del Congreso contribuyó en escalar la tensión al confrontar al presidente de la república como lo hizo. Pudo manejar la agenda de una manera distinta. Permitió que se le cerrara la puerta al primer ministro. En ese momento él no dirigía la mesa, pero era el presidente del Congreso. Y pudo actuar, poner orden y no hizo nada.

Rosa Bartra desafió al presidente al mandar al archivo su propuesta de reforma política. Más que un acto político administrativo, eso fue una provocación y un abierto desafío. Se hacía un manejo más asertivo y quizás no estaríamos en esta situación.

Fue impactante ver por la televisión cómo la caballería cercaba el Congreso mientras algunos excongresistas se mantenían encerrados en su bastión. Penosa realidad: no hay derecho a que nos hayan hecho esto a los ciudadanos que votamos por la elección presidencial y al Congreso con buena fe y hasta optimismo.

Ahora lo que viene son nuevas elecciones, convocadas en un ambiente de incertidumbre por lo que pueda decidir el Tribunal Constitucional. Existe, además, una duda razonable por los criterios que utilizarán los partidos para seleccionar a los candidatos. Dicen que enviarán a los más jóvenes, a los calichines, a los suplentes, cuando el país quiere que postulen los mejores, personas que entiendan el año y medio que falta como un trabajo cívico por el país. Y no más de lo mismo, propuestas de enredada complicidad política.

De los partidos dependerá la calidad del próximo Congreso, pues ellos filtrarán y escogerán a los candidatos. Ya hay una agrupación que quiere postular a Antauro Humala, y no faltan los que hablan de una Asamblea Constituyente. También hay artistas y/o personajes del glamour que anuncian su candidatura. Y así no se va a poder cambiar nada.

Urge darle protagonismo a personas que más allá de intereses de grupo estén dispuestas a contribuir con una transición en aras de una recuperación completa del diálogo democrático. Y aunque algunos empiezan a percibir cierta seducción autoritaria por parte de Vizcarra, es de esperar que el diálogo y participación democrática puedan contribuir a un estado de normalización.

Así están las cosas y así seguirán por un tiempo. No queda claro si a pesar de todo esto el país aprenderá la lección de los errores cometidos por quienes llegaron al poder.

Imagen: El País

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

No todo está perdido

Seguir leyendo

Opinión

Momento decisivo

Seguir leyendo

Opinión

Los intocables

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo