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Amiguismo y tentaciones mundanas

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El problema de trabajar con gente amiga, como evidentemente le sucede a PPK, es que se da prioridad a la estima personal sobre las responsabilidades o riesgos del cargo.



Empecemos por Europa: ¡la política española está plagada de joyitas! Según artículo publicado por The Economist, “los españoles están acostumbrados a que sus representantes públicos se llenen los bolsillos haciendo negocios a través de la Administración”. Los casos son innumerables: Luis Bárcenas, tesorero del Partido Popular; Rodrigo Rato, político imputado por irregularidades en la gestión de Bankia por citar dos ejemplos recientes y emblemáticos.

¿Quién no recuerda el caso Enron? Aquella empresa norteamericana que gracias al amiguismo entre el presidente Bush y su fundador Ken Lay (fue importante contribuyente en sus campañas) pasó de ser una pequeña compañía texana a una megaempresa de construcción y operación de plantas de energía a nivel mundial, de renombre internacional. El caso fue tan grave que determinó la caída de Arthur Andersen, una de empresas auditoras más prestigiosas del mundo y la promulgación del Sarbanes-Oxley Act en el año 2002, cuya finalidad fue incluir mecanismos precautorios en la contabilidad de las empresas para intentar evitar el fraude empresarial.

El amiguismo o el “enchufe” existe en el mundo desde siempre y rodea la administración pública a todo nivel. Es una forma de pagar favores, aportes de campaña o colusiones que siempre terminan poniendo en juego los intereses del país.  Desafortunadamente, nunca es un win-win.

El problema de trabajar con gente amiga, como evidentemente le sucede a PPK, es que se da prioridad a la estima personal sobre las responsabilidades y riesgos del cargo. Alfredo Thorne fue su aliado y gran apoyo a través de toda la campaña, su compañero de lucha cuando las encuestas le daban un dígito de preferencia. Defendió la reducción del IGV a capa y espada frente a Elmer Cuba y todos los economistas y especialistas que lo confrontaron con evidencia; nunca cedió acogiendo el caprichito de su líder como propio y a cualquier costo. Entonces cuando fue cuestionado (aunque haya sido válidamente), ¿cómo no iba a apoyarlo hasta el final? ¿Cómo no iba a darle oxígeno hasta el último minuto, a pesar del desgaste que ello ha significado para el país?

En enero de este año, Fernando Zavala designó a David Rivera como asesor de comunicaciones de la PCM. Muchas personas cuestionaron el perfil. Fernando Vivas, en artículo publicado por El Comercio en mayo pasado, se refería a Rivera, Godoy y León Moya como “gente seria y correcta, aunque sí es cierto que Zavala erró en el perfil. Debió rodearse de un ‘think tank’ de expertos sectoriales sin onda ‘naker’, y no dar pie a esa teoría del complot”. Hace algunos días, los dos últimos fueron retirados, pero David se mantiene firme en el cargo (esas amistades/lealtades incomprensibles) y ahora con Zavala asumiendo la cartera del MEF, sobre la base de una “temporalidad” que como todo en el Perú tiene visos de prolongada, le faltarán manos aunque no sean las más adecuadas. ¡Le esperan larga vida y prosperidad a Rivera en el Gobierno!

Rudecindo Vega, exministro de Vivienda y Construcción de Toledo y compañero de gabinete de PPK en ese entonces, se unió a su campaña en agosto de 2015. Se trata de una adhesión que le ha rendido jugosos frutos, por cuanto fue nombrado presidente de Sedapal, entidad emblemática para este Gobierno cuya bandera principal es el “Agua para Todos”. Don Rudecindo, fortalecido por la “exitosa” (o cuestionable para muchos) emisión de US$2000 para el PMRT, ha anunciado que seguirán el mismo camino para colectar S/. 20 000 millones en el mercado internacional que serán destinados a obras de infraestructura.

Es un monto inmenso que debe invertirse con responsabilidad y honestidad. Esperemos que Vega, quien tiene una variopinta trayectoria (ministro de Trabajo en el gabinete de Salomón Lerner, a inicios del gobierno de Humala y embajador del Perú en Nicaragua), esté a la altura del encargo en todo sentido. Que las nefastas historias de corrupción de los gobiernos anteriores no se repitan. Que sea capaz de honrar el “Compromiso por la Integridad” suscrito por Sedapal con la Cámara Peruana de la Construcción en el mes de mayo pasado, para evitar actos de corrupción y que el amiguismo (porque amigo, amigo no creo que sea) no lo confunda a PPK.

Marisol Pérez Tello fue candidata a la segunda vicepresidencia por Alianza por el Gran Cambio (liderada entonces por PPK) y elegida congresista de la República para el periodo 2011-2016. Es otra amiga del presidente que sigue en su puesto a pesar de los excesos de la procuradora Katherine Ampuero o del incontrolable caos que reina en las cárceles del país, de los cuales somos testigos a través de distintos reportajes televisivos dominicales.

Pérez Tello rechaza el indulto humanitario a Alberto Fujimori, simplemente porque teme firmar la Resolución Suprema: no quiere perennizarse en la historia como la ministra de Justicia que refrendó el indulto más controvertido de nuestra vida republicana. Son gajes del oficio, señora ministra, y además estaba cantado que era un “riesgo” antes que usted asumiera el cargo. Pero como el deseo de usar un fajín ministerial pudo más…

Como reza una conocida expresión popular, “el que no tiene padrinos no se bautiza”. Difícilmente podremos erradicar el amiguismo, reacomodo y los intereses personales. Necesitamos una sociedad informada y vigilante… y si no hay, ¡pues a llorar al río!

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