Connect with us

Opinión

Abajo la tortura

Publicado

el

El Congreso, a invocación del presidente del TC, debe abolir la tortura en el Perú de inmediato y poner fuera de la ley a los torturadores. No hay "verdad" ni "justicia" por encima de la dignidad del ser humano.



El presidente del Tribunal Constitucional se ha pronunciado con absoluta contundencia en defensa de la Constitución y su razón de ser explícita en su Artículo 1: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”. Es decir, no es la defensa del Estado y la sociedad el fin supremo de una Constitución liberal ni la persona humana ni su dignidad deben estar a su servicio, sino, por el contrario, el Estado y la sociedad deben servir a la persona humana y a su dignidad. Protegiéndolos a ambos se protege a la sociedad y al Estado.

Es en tal sentido que debe entenderse la búsqueda de la verdad y la justicia por parte de la sociedad y del Estado a través del Poder Judicial y del Ministerio Público. El presidente del TC ha advertido que se está haciendo uso y abuso de las denominadas prisiones preliminares y prisiones preventivas, y las ha calificado como sentencias anticipadas que pueden llegar hasta 36 meses sin mediar acusación fiscal ni proceso judicial alguno.

Quienes sostienen (fiscales, jueces y periodistas) que estas medidas son necesarias para obtener las pruebas y armar los casos contra “organizaciones criminales” (¡de tres integrantes!) ponen a la verdad y la justicia como el fin supremo de la sociedad y del Estado. Eso no es constitucional. Digo más: es una legalización de la TORTURA pura y simple.

Si para llegar a la verdad y a la justicia está permitida cualquier cosa –es decir, si estas son el fin supremo– el individuo y su dignidad de ser humano les están supeditados. Por eso se explica que se puedan atropellar al individuo y a su dignidad con 36 meses de prisión sin acusación y sin proceso. La justicia y la verdad son los principios supremos de las sociedades y los Estados medievales porque así lo determina su sacralización, a través de sus tradiciones tanto en oriente como en occidente. Pero el Perú es un Estado constitucional de Derecho y no está regido por ninguna sharía que regule la vida social.

En un Estado medieval está permitido que la verdad y la justicia (en tanto fines supremos) se consigan a través de la tortura. Aquí se está legalizando la tortura contra la Constitución y se están invirtiendo los fines supremos. Ya nada importa: ni la edad ni la salud de las personas. Tampoco que hagan ejercicio de sus derechos constitucionales a los que se los interpreta como “obstaculización” o “intentos de fuga”.

Los fiscales y los jueces se han convertido en torturadores contra las sentencias del TC, contra las casaciones de la Corte Suprema y contra el Sistema Interamericano de DD.HH. El Congreso, a invocación del presidente del TC, debe abolir la tortura en el Perú de inmediato y poner fuera de la ley a los torturadores. No hay “verdad” ni “justicia” por encima de la dignidad del ser humano.

Foto: Abogacía.es

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

El siglo de los tarados

Seguir leyendo

Opinión

Marcelo y el candidato del color de la mora

Seguir leyendo

Opinión

Expreso revela “la conexión humalista” de Maximiliano Aguiar

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo