Connect with us

Opinión

A casi diez años del TLC, ¡vergüenza!

Publicado

el

Hoy las autoridades estadounidenses tienen la sensación de haber sido estafadas; para ellos, la industria forestal en el Perú es una GRAN MÁQUINA PARA LAVAR DINERO y el Tratado de Libre Comercio solo ha cubierto la tala indiscriminada e ilegal.



Sangre –derramada–, sudor, lágrimas y millones de horas en negociaciones a bordo de aviones costó la firma del TLC  con los Estados Unidos. En su momento, fue una vedette del comercio internacional que posibilitó la inclusión de obligaciones en materia laboral y ambiental muy específicas (seguramente y, para variar, nos comprometimos más allá de lo posible). EE. UU. destacó este acuerdo como un gran logro, pues consideraban que no solo les serviría de modelo para futuros acuerdos sino sería un emblema del mutuo entendimiento respecto a la protección de la Amazonía, en consonancia con la lucha contra el cambio climático.

El papel aguanta todo y la magia de las celebraciones nunca dura más de 24 horas. Además, no olvidemos que para el Perú tuvo el inmenso costo de los conflictos de Bagua: la muerte de 33 personas ese fatídico 5 de junio del 2009. Todo de muy nefasta recordación.

Lo paradójico es que hoy, a casi diez años de vigencia del Tratado, las autoridades estadounidenses tienen la sensación de haber sido estafadas. Piensan que el TLC solo ha servido para encubrir una tala indiscriminada e ilegal de madera, y que la industria forestal en el Perú es una GRAN MÁQUINA PARA LAVAR DINERO. Con una mezcla de amargura y rabia han comprobado que se “fabrican” toneladas de documentos –en colusión con autoridades corruptas– para sustentar la exportación de madera robada, ya sea de los parques nacionales, de las áreas protegidas o de las comunidades indígenas. En resumen, el sacrosanto TLC en lo que se refiere al capítulo forestal es una burla que solo estaría sirviendo para darle un velo de legalidad a la depredación de nuestra Amazonía.

Al inicio Estados Unidos aportó noventa millones de dólares para ser invertidos en asistencia técnica y crear un sistema electrónico que le permitiera a la Oficina de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor) hacerle seguimiento a cada árbol desde el origen, hasta su tala y posterior exportación. Como contrapartida a esa donación, el Perú se obligó a mantener la absoluta independencia de esta entidad. Fallamos como siempre.

Y es que no hemos cumplido: el sistema electrónico no funciona dizque por problemas con el software y este último diciembre, entre gallos y medianoche, Osinfor ha pasado al oscurantismo, a depender del todopoderoso Minam. Quieren someterla y silenciarla.

Según informa Richard Conniff, en artículo publicado el pasado viernes 18 de enero en el New York Times, la Oficina de Representación Comercial de los Estados Unidos ya está cansada de ser objeto de mentiras por parte de nuestro gobierno, que minimiza los reclamos y demora las respuestas. Ante ello, no me sorprendería que Estados Unidos ahora pateara el tablero –al mejor estilo de su presidente Donald Trump– y pretendiera denunciar el tratado o imponer sanciones comerciales muy onerosas al Perú. ¡Advertidos estamos!

Opinión

Gobierno golpista en piloto automático

Seguir leyendo

Opinión

¿Morir en una cárcel?

Seguir leyendo

Opinión

Que Kenji siga vendiendo plátanos

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo